Extensionistas del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) de las regiones Paracentral y Oriental ampliaron sus conocimientos acerca de la langosta voladora, a través de una videoconferencia con el Director General de Sanidad Vegetal (DGSV), Ing. Medardo Antonio Lizano.

La capacitación virtual tuvo como propósito que los participantes puedan reconocer a la langosta voladora (cuyo nombre científico es Schistocerca piceifrons piceifrons) de las otras especies, y con ello aumentar la capacidad de vigilancia y de comunicación con la población. Esto significa conocer cuáles son las características para que no sea confundida con otras plagas como los chapulines o los saltamontes.

“Hay muchas imágenes circulando en redes sociales con gente diciendo que ha encontrado la plaga y que hay preocupación, pero esas no son de langosta voladora (no es la especie que andamos buscando, si bien es cierto son plagas, pero no tienen la característica de las langostas voladoras y corresponden a saltamontes, que es diferente a la plaga que andamos monitoreando para evitar que haya un brote”, sostuvo el Ing. Lizano.

“En este momento estamos en alerta verde, nos estamos preparando para prevenir un brote significativo, todas las acciones que estamos realizando son para prevenir”, agregó.

Al referirse a la langosta voladora destacó que es una plaga polífaga, que puede alimentarse de más de 400 especies distintas de plantas.  Los cultivos más afectados por esta plaga son: maíz, frijol, sorgo, soya, cacahuate, caña de azúcar, chile, tomate, cítricos, plátano, coco, mango y también pastizales.

Cuando se mueve en mangas (nubes de langostas) puede haber densidades de hasta 80 a 100 millones de langostas por metro cuadrado y si esa población llega a tierra puede comerse más de 700 toneladas de materia verde en un solo día.

Otra característica es que es una plaga cíclica, es decir que aparecen brotes cada 60 años y que está presente en la región centroamericana, incluido México, desde tiempos ancestrales. Fue allá por los años de 1950 que apareció por la región centroamericana y provocó serios daños a las plantaciones y a la economía.

Además, otro dato importante de la plaga es que siempre se reproducen o se propagan en el mismo sitio. Es así que, en el país, se encuentran ubicadas las zonas de la isla El Zacatillo (Golfo de Fonseca), en San Alejo (La unión), en las áreas de los volcanes Chichontepec, específicamente en Tecoluca (laderas del volcán) y Chaparrastique; y en el parque San Diego la Barra, zona donde siembran maíz y frijol, en el municipio de Metapán, Santa Ana.

Desde los años de 1950 se han identificados estos sitios donde esta plaga se reproduce; sin embargo, las inundaciones que causaron las tormentas tropicales Amanda y Cristóbal generaron condiciones para que se propague más; es decir, que se puede mover desde las zonas que están identificadas a las zonas de los alrededores de las áreas que se inundaron durante las tormentas, situación que ha encendido nuevas alarmas.

El Ing. Lozano sostiene que en todas las áreas que se han citado no se ha encontrado la plaga en los monitoreos que se han venido desarrollando desde el mes de enero, solo se ha encontrado ninfas (estadios inmaduros de la plaga) en el cantón El Perical, municipio de Tecoluca, departamento de San Vicente (volcán Chichontepec).

Factores que contribuyen al brote de la plaga

Los factores más importantes involucrados en el brote de la plaga son:

Las lluvias, especialmente las inundaciones, porque generan más hojas (follaje), alimentos apetecibles para ellas en los estados ninfales y adultos.

La temperatura. A medida que la temperatura aumenta, el periodo de incubación de los huevos es menor; por ejemplo, a una temperatura de 25°C, el periodo de incubación es de 28 días, pero si la temperatura es superior a los 33°C, la incubación se da a los 12 días.

Los vientos. La velocidad y dirección de los vientos indica la distancia y la dirección en la que una nube o manga de langostas se puede mover. De ahí la importancia de estar monitoreando permanentemente estos tres factores.

Además de los tres factores también es importante el tipo de suelo preferido para la oviposición, y estos son suelos arcillo-arenosos, porque los suelos arenosos fácilmente se desmoronan y los arcillosos son muy duros.

Por ello es muy importante que los técnicos tengan la capacidad de identificar la plaga, porque de esa forma se podrá informar a toda la población productora cuál es la verdadera plaga para evitar un ambiente de zozobra.

Como recomendación general se les indicó que deben informar a la población que si llegara a tener información sobre la presencia de la plaga, debe comunicarse con los técnicos del CENTA, de la DGSV o de los ingenios para ser capturada y enviarla a los laboratorios de ambas instituciones.

 

San Andrés, 16 de julio de 2020

División de Comunicaciones.

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