En 1979 la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) proclamó el 16 de octubre de cada año como el Día Mundial de la Alimentación. ¿Su objetivo? Crear conciencia en los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad entre países y personas para combatir el hambre, la desnutrición y la pobreza.

Entre los problemas mundiales de nutrición se encuentra la deficiencia de micronutrientes en la dieta diaria, también conocida como hambre oculta. Micronutrientes como las vitaminas y minerales son requerimientos diarios indispensables para el buen funcionamiento del organismo y en consecuencia, esenciales para una buena salud. (conoce más del hambre oculta)

La biofortificación busca combatir este problema: una estrategia que utiliza el fitomejoramiento (técnica convencional de cruzamiento natural de plantas) para desarrollar cultivos más nutritivos y con mejores características agronómicas como mayor rendimiento, resistencia a plagas y enfermedades, y/o tolerancia a estrés en condiciones de sequía. Todo esto se traduce en una mayor nutrición y mejor seguridad alimentaria. (lee más acerca de la biofortificación)

HarvestPlus y sus instituciones aliadas, decidieron hace honor a esta noble misión elaborando este recetario con platos de los países en los que nos encontramos haciendo esfuerzos para combatir el hambre oculta. Cultivos biofortificados como frijol con hierro y zinc, maíz con vitamina A, zinc de alta calidad proteica; yuca con vitamina A, arroz con zinc o camote con vitamina A hacen parte de la estrategia regional para una mejor nutrición.

¿Por qué el frijol?

El frijol es dentro de las leguminosas la especie más importante para el consumo humano. Se cultiva prácticamente en todo el mundo ¡129 países! América Latina es la zona de mayor producción y consumo y se estima que más del 45% de la producción mundial proviene de esta región.

Los estudios arqueológicos indican que el frijol común (Phaseolus vulgaris), es originario del continente americano. Se han encontrado evidencias, con antigüedad de 5000 a 8000 años, en algunas regiones de México, Estados Unidos y Perú. Hay evidencias que señalan que en toda Mesoamerica se sembraban los cultivos de frijol, maíz, calabaza y ají, que constituyeron la principal fuente alimenticia de las culturas que habitaron esta región, desde hace más de 8.000 años y hoy por hoy, el frijol es considerado como una de las principales fuentes de proteína, especialmente para poblaciones de bajos recursos.

Y con el frijol biofortificado vienen mayores beneficios. Este frijol contiene mayores niveles de hierro que las variedades comunes, algo muy importante si tomamos en cuenta que la deficiencia de hierro puede ocasionar problemas permanentes en el desarrollo motor y mental de niños, (aun cuando eleven sus niveles de hierro más adelante) y la anemia severa aumenta al riesgo de mortalidad durante el parto.

El 2016 fue declarado como el año internacional de las legumbres por la FAO debido a sus grandes ventajas nutricionales. Así que ya sabes ¡consume frijol biofortificado con hierro y celebra con nosotros!

¡Disfruta platos de la región!

En este pequeño libro encontrarás recetas de frijol de los países de Latinoamérica y el Caribe en donde HarvestPlus,  está impulsando la biofortificación.

Prepara platos representativos de Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Nicaragua y conoce más del hambre oculta.

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