La agencia del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) de Zapotitán desarrolló una capacitación con familias productoras para la elaboración de un biofertilizante foliar enriquecido con sales minerales.

La jornada teórica-práctica fue desarrollada en la propiedad del productor David Ernesto Alas, y contó con la asistencia de 25 familias que se dedican a la siembra de maíz, frijol y sorgo (maicillo) para el autoconsumo, procedentes del cantón El Conacaste, del municipio de Ciudad Arce, departamento La Libertad.

El extensionista de la agencia, Victorino Rodezno, manifestó que “esta tecnología agroecológica elaborada, será utilizada por los pequeños productores en la fertilización del cultivo de frijol que sembrarán en agosto; la idea es que utilicen un fertilizante económico que les permita producir más y que no afecte su bolsillo”.

Añadió que la preparación del barril de biofertilizante (alrededor de 180 litros) se hizo con productos que la misma comunidad aportó, siendo estos: estiércol fresco de res, ceniza, cal, harina de roca, suero de leche, microorganismos sólidos, melaza; las sales minerales (magnesio, manganeso y sulfato de potasio) y agua limpia.

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Cuando todos estos productos están bien mezclados, se procede a cerrar herméticamente el barril para iniciar la fermentación anaeróbica (sin aire); sin embargo, para que dicha mezcla expulse los gases (producto de la fermentación), a la tapadera del barril se le coloca una válvula, a la que se conecta un pedazo de manguera y en el otro extremo se introduce en una botella de plástico con agua.

Este biofertilizante está listo 30 días después de preparado, y a cada productor o productora se le estará entregando un promedio de 2 galones para que lo apliquen en el frijolar, recomendando tres fertilizaciones: la primera a partir de los 8 días después de siembra, una segunda a los 15 días y la tercera a los 30 días.  La dosis recomendada es medio litro por bomba de 16 litros.

Rodezno manifestó que el biofertilizante también pueden utilizarlo en la fertilización del sorgo CENTA RCV, semilla entregada por la institución, con la que sembrarán 30 pequeñas parcelas (de igual número de productores), donde se destinaron 225 libras de semilla.

David Ernesto Alas ya tiene experiencia en el uso productos agroecológicos como la micorriza y los microorganismos sólidos y, últimamente, en la elaboración del biofertilizante enriquecido, tecnologías de las cuales se siente contento y agradece al CENTA “por capacitarlos, pues antes no las conocíamos; y las maravillas de este foliar que hemos preparado se las garantizo”.

Asegura que, por ser agricultores de subsistencia, “a duras penas compramos los abonos”, pero hoy, después de tres años de estar utilizando estos productos, los rendimientos son más y gasta menos. “En frijol antes sacaba 5 medios (un quintal) en una tarea; hoy no falla el saco (dos quintales) y hasta más”.

Asimismo, Janeth Rivera, del mismo cantón, al referirse a la capacitación del biofertilizante, expresó: “me parece bien esta capacitación y el biofertilizante lo voy probar con los cultivos de frijol, maíz tunalmil y maicillo que voy a sembrar, me parece que es lo mejor para aplicarlo a las plantas”.

La agencia de extensión del CENTA en Zapotitán es una de las 40 oficinas del CENTA que asisten y capacitan y transfieren tecnologías agroecológicas a las familias productoras con el propósito que mejoren la vida de los suelos, produzcan más alimentos y mejoren su calidad de vida y su seguridad alimentaria.

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San Andrés, La Libertad, 23 de julio de 2019

Unidad de Comunicaciones.