En plena pandemia, el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) a través del Programa de Hortalizas coordinó con AMER Consultores (Agricultura, Medioambiente y Economía con Responsabilidad) el establecimiento de parcelas demostrativas de tomate bajo condiciones protegidas, con el propósito de observar el comportamiento del cultivo utilizando prácticas convencionales y orgánicas.

Las variedades de tomate establecidas fueron CENTA Cuscatlán CC y Pony, sembradas el 26 de mayo en la Estación Experimental San Andrés. La infraestructura del invernadero tiene un área total de 1,800 metros cuadrados para la siembra y manejo de las variedades en estudio.

El Ing. Fulvio Rivas, investigador del Programa de Hortalizas, explica que el manejo agronómico de ambas parcelas (convencional y orgánico), es a través de un diseño programado de fertilización que va desde abonos de inicio, desarrollo, floración y producción y un control de plagas y enfermedades con productos de viñeta verde.

En el caso del CENTA, el investigador también está evaluando otra variedad de tomate como Acarigua y chile Nathalie.

“La idea es elevar la producción y bajar los costos, por eso se lleva ordenadamente las dosis de los productos comerciales que estamos aplicando, cantidad de agua utilizada, tiempo de aplicación, entre otros manejos que se le está dando al cultivo de tomate; en cambio, la empresa AMER Consultores, está ocupando la misma metodología de trabajo, pero utilizando fertilizantes y fungicidas 100% naturales para combatir plagas, hongos y enfermedades”, mencionó Fulvio.

En la siembra convencional, el distanciamiento es de 50 cm entre plantas haciendo un total de 110 plantas por surcos simples. Hay en total 850.

En cambio, la siembra orgánica de tomate hay 300 metros por cada una de las variedades de tomate con un diseño de siembra de alta densidad en cuatro doble surcos de 50 metros de largo; es decir, 225 plantas por surco, haciendo un total de 900 plantas de tomate de ambas variedades.

El Ing. Edenilson Torres, de AMER Consultores, manifiesta que además del manejo orgánico de la parcela se implementó la técnica de la biorremediación que consiste en usar organismos vivos para transformar o remover compuestos tóxicos en el suelo, además de la utilización de microorganismos eficientes.

Este proceso consiste en que 40 días antes de iniciar la preparación del suelo de la parcela orgánica, se aplicó un quintal de bocashi en los 600 metros cuadrados, y se sembró en los surcos semilla de sorgo, y a los 15 días de sembrado (cuando las plantas tenían 50 centímetros de altura) fueron cortadas e incorporadas en el mismo surco, con el propósito que al descomponerse las sustancias que tiene el sorgo ayuden a buscar el equilibrio de organismos del suelo y mejorar la acidez, además de la liberación de nutrientes, lo cual permite que la planta metabolice los abonos orgánicos que se le suministre.

Además, Torres, dice que “la variedad de tomate CENTA Cuscatlán CC ha sido un trabajo exitoso de la institución, por ello AMER Consultores quiere mostrar como empresa que esta variedad tiene potencial en todos los aspectos, tanto productivo y poscosecha”.

Al finalizar la investigación, CENTA y AMER Consultores, compartirán las prácticas agronómicas dadas al cultivo, así como la producción y productividad de las dos variedades de tomate CENTA Cuscatlán CC y Pony, manejadas de manera convencional y orgánica.

Ciudad Arce, La Libertad, 27 de julio 2020

Unidad de Comunicaciones CENTA.

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