Solo en el municipio de Verapaz, departamento de San Vicente, hay 23 casas mallas construidas con recursos propios por familias productoras, reportadas y asistidas por los técnicos de la agencia de extensión del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) en dicha jurisdicción, por ello autoridades realizaron una visita técnica para conocer de primera mano la experiencia de jóvenes y familias que producen hortalizas bajo condiciones protegidas (casas mallas) que les ha permitido ser autosostenibles.

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Rudy Benjamín Canizales, productor de 32 años de edad, quien reside en el cantón San Isidro y por razones económicas había decidido migrar a Estados Unidos; sin embargo, para no dejar a su familia, optó por buscar apoyo en la agencia de extensión de Verapaz e invirtió en la producción de hortalizas bajo condiciones protegidas; iniciativa en la que se unieron 2 jóvenes más que han innovado y construido tres casas mallas.

Ante sus expectativas por mejorar sus condiciones de vida y su alimentación, han superado retos y obstáculos, y gracias a la asistencia técnica y a la participación en giras de campo sobre hortalizas siguen incrementando la producción de chile dulce, pepino y tomate, los que comercializan en el mercado de Cojutepeque. “Tenemos tres años con la producción en casa malla y me ha llenado de satisfacción, porque hemos tenido resultados y hoy sacamos el triple de la inversión”, aseguró Canizales.

Algunas de las proyecciones que tiene Rudy junto con Levis Ángel, Mario Ernesto Cruz es continuar apostándole a la producción de hortalizas en casa malla, perforar un pozo para abastecer de agua los cultivos, aprender la técnica de fertirriego, la instalación de un centro de acopio para el manejo adecuado de postcosecha, y seguir motivando a más jóvenes de la zona para que innoven y se incorporen a las actividades agrícolas.

La tecnología utilizada por estos jóvenes les ha permitido usar menos agroquímicos, proteger el cultivo del ataque de plagas y enfermedades, producen en época seca y lluviosa, controlan el agua a través de sistema de riego y a la vez han incrementado la disponibilidad de alimentos e ingresos económicos familiares.

El director del CENTA, Dr. José Emilio Suadi, manifestó que el futuro de una agricultura son los cultivos intensivos como las hortalizas que pueden ser producidas a campo abierto o bajo techo, ya que los jóvenes “prefieren tecnologías innovadoras que generen mayores ingresos, vamos impulsar proyectos que incorporen a la juventud, en especial a los hijos e hijas de productores que atendemos”.

Para el gerente de Transferencia, Ing. Francisco Torres, dijo que la agencia de extensión de Verapaz, le ha dado una especial atención a la juventud y es debido a que “conocemos la edad promedio de los agricultores usuarios en la agricultura, lo cual significa que, dentro de pocos años, ya no tendremos agricultores en el campo, por ello para nosotros se vuelve una prioridad trabajar con los jóvenes y apoyarlos en su desarrollo, orientarlos y capacitarlos”.

En el mismo concepto de agricultura protegida, trabaja una familia productora numerosa que son los Méndez (hermanos, tíos, sobrinos y las nueras), quienes pasaron del cultivo de granos básicos a hortalizas bajo techo, y la base económica descansa en los cultivos de tomate, pepino, chile, pipián, ejote y ayote; además siembran a campo abierto.

“Antes sembrábamos granos básicos y el Ing. Rolando Rosa, de la agencia de Verapaz, nos incentivó a trabajar con las hortalizas y con esfuerzo hemos logrado comprar terrenos, sembrar 8 manzanas a campo abierto y en casa malla”, manifestó Jorge Alfredo Méndez.

Actualmente, la familia ha invertido en la construcción de una casa malla metálica, valorada por $ 8,000.00, la cual incluye malla, hierro, mano de obra y la compra de 3,500 plantas de chile de la variedad Iguazú. Esta tendrá una dimensión de 90 metros de largo y 30 de ancho, la cual permitirá suplir la demanda de hortalizas en el municipio de Cojutepeque.

El éxito de la familia se centra en el conocimiento del mercado, época de siembra y de mayor demanda; sin duda alguna, han sabido aprovechar el beneficio de la asistencia y capacitación técnica facilitada por la agencia de extensión, y sobre todo la adopción de tecnologías transferidas que les ha generado resultados.

Otra experiencia compartida es la de Juan Antonio Azucena y su compañera de vida, Marta Hernández, quienes poseen 3 casas mallas y un invernadero, donde producen chile, tomate y pepino. “En la zona, fuimos los primeros en producir en las casas mallas y nos va bastante bien con la venta en el mercado; luego, otros vecinos han ido motivándose con esta tecnología”, dijo Juan Antonio.

Agregó que: “antes andaba con $ 5.00 y hoy con más de $ 50.00, he visto la diferencia de granos básicos a las hortalizas; en la comercialización se encarga mi compañera de vida y vende todo el chile de la variedad Iguazú y el pepino de la variedad Cobra”.

Los 3 jóvenes, la familia Méndez, Juan Azucena y Marta Hernández, coinciden que la diversificación de hortalizas aumenta sus ingresos, obtienen mayor producción de mejor calidad y mejora la vida de la familia con la comercialización de la producción.

El éxito de estos productores y productoras está en la adopción de la tecnología de casas mallas, construidas con recursos propios y a la asistencia técnica. Con la actividad productiva han visto progreso y beneficios dentro de la comunidad rural.

Los beneficiados reciben asistencia técnica de parte de los ingenieros Rolando Rosa, Carlos Dimas, Hugo Menjívar y Franklin Nieto, quienes les han transferido tecnologías en riego por goteo, casas mallas, plástico como cobertura, uso de híbridos (tomate y chile), manejo agroecológico y subproductos elaborados a base de miel de abeja.

Municipio de Verapaz, San Vicente, 14 de diciembre 2020

Unidad de Comunicaciones CENTA.

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