Aprender-haciendo es la metodología utilizada en la escuela de campo de agricultores (ECA) del cantón Planes de San Sebastián, establecida en el municipio de Nueva Guadalupe, departamento de San Miguel, en la que participan 20 familias que por décadas se han dedicado al cultivo de granos básicos y hoy le apuestan a cultivos más rentables como son las hortalizas, manejadas agroecológicamente.

El objetivo de esta ECA, que inició en mayo, ha sido mejorar la alimentación y los ingresos económicos de las familias agricultoras y el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) a través de la agencia de extensión de Nueva Guadalupe, les está brindado asistencia técnica para el cultivo de hortalizas, establecido en la propiedad de la familia Romero Osorio.

El técnico extensionista de la agencia, Ermin Morataya, sostiene que cada familia tiene sus huertos caseros en sus hogares, pero para el proceso de enseñanza-aprendizaje de cómo manejar los cultivos, así como las capacitaciones en la protección de los suelos, se realiza a través de la ECA con parcelas demostrativas y didácticas en los cultivos de repollo, tomate, chile dulce, pepino y ejote, y uno de papaya.

“Aquí, dentro de la finca, realizamos todas las prácticas. La ECA inició con la elaboración de abono orgánico tipo bocashi, la maquilación de los plantines, así como la preparación de camas de suelo (que consiste en levantar a 10 cm de altura la superficie del suelo para evitar los problemas de encharcamiento), protección de los cultivos de hortalizas con barreras vivas, el manejo de los cultivos para el control de plagas y enfermedades, y uso de mulch para protección de los cultivos”, señala el extensionista.

Además, han realizado prácticas de protección de suelo como acequias de ladera, terrazas individuales, cajuelas de infiltración, reservorio para la cosecha de agua, este último ubicado en la parte alta de la ladera del terreno.

Como el objetivo es mejorar la alimentación, especialmente de los niños, se ha establecido los módulos de crianza de cabras para la producción de leche, y de aves para la disposición de huevos y carne. Para este propósito también la familia Romero Osorio fue beneficiada con láminas, malla para encerrar las aves y las cabras; para ello se les capacita cómo deben alimentar, desparasitar, vacunar y vitaminar.

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Al referirse a los beneficios y al aprendizaje obtenido a través de la ECA, Marcelino Romero y su esposa Digna Osorio, agradecen por todo el apoyo recibido que ha contribuido a mejorar la dieta de la familia y a generar ingresos.

“Gracias a este apoyo y a la asistencia técnica tenemos algunas ganancias; aunque hemos trabajado duro, pero hemos aprendido buenas cosas con el técnico”, asegura este productor que solo se ha dedicado a la siembra de maíz, maicillo y frijol, cultivos de los que apenas obtenía para el consumo”, afirma Marcelino.

Asimismo, Digna se siente contenta “de ver cómo tenemos los surcos de hortalizas, antes comprábamos las dos coras de tomate; hoy es diferente: comemos, regalamos y vendemos; esto es una bendición, un sueño hecho realidad”.

Con la implementación de esta ECA en este cantón de Nueva Guadalupe, las familias no solo están aprendiendo a cultivar hortalizas, sino también a potenciar las capacidades de mujeres y hombres (jóvenes y adultos) en las tareas agrícolas y a cuidar ese espacio donde producen, es decir: la tierra.

 

Nueva Guadalupe, San Miguel, 15 de noviembre de 2019

Unidad de Comunicaciones

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