Con el objetivo de fortalecer las capacidades técnicas de los participantes de El Salvador, en aspectos de mejoramiento genético del cocotero, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) de México, a través del proyecto de cooperación bilateral “Fortalecimiento de las capacidades técnicas en el mejoramiento genético del cocotero en El Salvador”, dicta la capacitación en mejoramiento genético de dicho rubro.

El adiestramiento es específicamente para investigadores y extensionistas del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) que realizan acciones de investigación y transferencia relacionadas con el cultivo.

Hoy dio inicio la primera sesión virtual (de un total de cinco sesiones), y las cuatro restantes serán dictadas en los siguientes lunes del mes de octubre. Los facilitadores de los temas son los expertos investigadores: Gilbert José Herrera Cool, Luis Antonio Gálvez Marroquín y Matilde Cortázar Ríos, todos del INIFAP.

Los temas para esta primera sesión versaron sobre “La importancia del cocotero” y “Enfoques generales para la colecta de germoplasma del cocotero”, facilitados por Gilbert José Herrera Cool y Luis Antonio Gálvez Marroquín, respectivamente. Y es precisamente en el primer tema donde el investigador destacó la importancia del cultivo para aquellas familias de subsistencia.

Destacó la contribución del cultivo, en forma muy significativa, a la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, cuando todo el potencial del cultivo (fruta, agua, copra, palmas, tallo) es aprovechado, ya que se tiene la experiencia de países asiáticos (Indonesia, por ejemplo) donde se está diversificando el uso de la madera en la elaboración de diferentes tipos de muebles; la elaboración de utensilios a partir de las palmas, entre otros productos. “En México vamos poco a poco”, señaló.

José Fernando Pinto, coordinador de la agencia de extensión en San Luis Talpa, comentó acerca de la experiencia que se tiene en El Salvador, donde no se aprovecha el potencial que tiene el cultivo, “simplemente nos quedamos en la producción de coco (fruta y agua) y vemos que hay oportunidades de industrializar no solo el agua, sino darle valor agregado a todo el árbol, con el propósito que genere mayores ingresos a las familias”.

En total son cerca de 50 los profesionales del CENTA que están fortaleciendo sus conocimientos. De ellos cinco pertenecen al programa Frutales y Cacao, de los laboratorios de Parasitología Vegetal y Biotecnología (1 por laboratorio) y el resto son de las agencias de extensión en Armenia, Cara Sucia, Jiquilisco, La Palma, La Libertad, Quezaltepeque, San Martín, Sonsonate, San Luis Talpa y Usulután.

 

San Andrés, 27 de septiembre de 2021

Unidad de Comunicaciones

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