Miguel Ángel López es un productor que por años se ha dedicado a la cosecha de naranjas, sin descuidar los granos básicos como el maíz y el frijol que son la base de la alimentación de la familia.

Este productor que reside en el cantón San Ramón, en el municipio de San Pedro Nonualco en el departamento de La Paz, es asistido técnicamente por la agencia del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA) de dicho municipio para mejorar la producción de ambos cultivos (frutales y granos básicos).

En cuanto al cultivo de los granos básicos, especialmente maíz y frijol, en los últimos dos años está apostándole a producir en forma orgánica, lo que significa que la parcela donde ha sembrado el maíz lleva dos años de manejarla a pura cuma, cero quemas e incorporación de rastrojos. Cabe señalar que son tierras arrendadas y de laderas.

Miguel Ángel destaca que además de las labores culturales practicadas en la parcela, el manejo del cultivo de maíz CENTA H-59 “ha sido orgánico, llevamos dos años de estar trabajando en esto, aquí le he aplicado el enraizador, el biofertilizante supermagro y un repelente para el gusano cogollero”.

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Al referirse a la fórmula enraizadora (una solución de las sales minerales fósforo y potasio más microorganismos, melaza y leche) asegura que realizó una aplicación a los ocho días de sembrado el cultivo, con el objetivo que “la mata desarrolle raíces, y sea resistente al volcamiento”.

Del biofertilizante supermagro realizó cuatro aplicaciones: a los 15 días la primera, a los 30 días la segunda, la tercera a los 45 días (cuando el maíz ya casi estaba entrando en la floración) y la cuarta fue cuando el cultivo estaba en floración. La dosis utilizada en cada aplicación fue de un litro por bombada.

El supermagro es un biofertilizante foliar enriquecido, producto de la mezcla de sales minerales, con materiales orgánicos como melaza, estiércol fresco de ganado, suero de leche, harinas de hueso y de roca.

Además, para el control del gusano cogollero utilizó un repelente elaborado con chile picante, epacina y ajo. Esta plaga ataca al cultivo ante la falta de lluvias, pero fue controlada a partir de las aplicaciones que realizó después de los 30 días de sembrado hasta la etapa de floración.

Miguel Ángel afirma que ha observado muchas ventajas con la aplicación de productos orgánicos, entre ellos que ha gastado menos y la producción de su media manzana espera que no baje de los 40 quintales.

Al referirse al “sabor del atol es mejor, es más dulce, el maíz llenó el 100% la mazorca y está bien sano. Yo estoy contento en estar trabajando con orgánico”, finaliza el productor.

El extensionista de la agencia, Arístides Nolasco, expresó que “Miguel Ángel pertenece al grupo que estoy atendiendo en San Ramón, llevamos cerca de dos años en este proceso de agricultura orgánica y ellos están viendo los beneficios”, entre los que destacan la respuesta del suelo ante la falta de lluvia; es decir, que al no quemarlo y dejar los rastrojos, permite que guarde humedad y que el cultivo resista la sequía.

Y es que el cuido del suelo más el uso de otros productos orgánicos como el caldo ceniza con el que controló al gusano cogollero; y el uso del supermagro, fueron la clave para que la falta de lluvia que hubo en los meses de junio y julio no afectara el llenado de las mazorcas de maíz.

 

San Pedro Nonualco, La Paz, 9 de agosto de 2019.

Unidad de Comunicaciones

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