San Marcos Jiboa es uno de los cantones del municipio de San Luis Talpa, en el departamento de La Paz, donde funciona una Escuela de Campo de Productores (ECA) que inició con la asistencia de unos 30 productores, quienes por medio de la metodología de “aprender-haciendo” participan en las capacitaciones y cultivan hortalizas, haciendo uso de prácticas agroecológicas.

Esta ECA forma parte del proyecto Contribución a un mejor uso y Gestión de Plaguicidas en la Municipalidad de San Luis Talpa, que ejecuta la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) a través del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal “Enrique Álvarez Córdova” (CENTA)

Este proyecto tiene como objetivo principal reducir los riesgos asociados al uso de plaguicidas a través de la gestión sostenible de la agricultura familiar. De ahí la razón principal de capacitar a los pequeños productores para el uso de tecnologías amigables con el medio ambiente y que no les ocasione riegos en la salud por el uso excesivo de agroquímicos. Además de proveerles insumos agrícolas como semillas de hortalizas, material para la construcción de los invernaderos (especialmente plástico antirreflector y malla antivirus), sistema de riego y un módulo para la producción de orgánicos.

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Manuel de Jesús López, coordinador de la ECA manifiesta que en los seis meses que llevan trabajando en el proyecto, “ha sido una experiencia maravillosa, porque ya podemos cultivar orgánicamente (tanto a cielo abierto como en invernaderos) y ya no consumimos productos contaminados”.

“En esta ECA nos estamos reuniendo cerca de 26 productores y cultivamos tomate, chile dulce, rábano, pepino, frijol de vara, loroco, camote, jícamas; y entre las tecnologías que estamos practicando están el uso de bocashi, aplicación del M5, biofertilizantes líquidos, micorrizas, trichoderma”, entre otras, agregó López.

Asegura que iniciaron la producción agroecológica con las hortalizas, pero poco a poco van ampliando el uso de las tecnologías a otros cultivos como el plátano, papaya, maíz y frijol.

Así como Manuel, Raquel Medrano, residente del cantón el Porvenir de San Pedro Masahuat, ha aprendido desde cero a cultivar hortalizas, utilizando tecnologías agroecológicas. “Me siento muy contenta, porque nunca había sembrado tomate, yo no tenía ningún conocimiento, pero era una de las 30 personas que iba a las capacitaciones”, dijo.

Agregó que “un día dijeron que nos iban a dar 100 plantas de tomate, me sentí muy contenta, las sembré, saqué tomates, semillas, y de las mismas fichitas que he ido ahorrando he sembrado 200 plantas más”, producción que comercializa en los cantones cercanos. Es tanto su entusiasmo que también le está apostando a la producción de loroco y plátano.

Francisco Torres, gerente de Transferencia del CENTA, reconoce el entusiasmo de estos pequeños agricultores y su afán por seguir llevando a la práctica lo aprendido en la ECA, pues ahora trabajan en sus propias parcelas. “Este entusiasmo nos anima a seguir brindándoles la asistencia técnica necesaria, y a seguir difundiendo las tecnologías”, afirmó.

Una de esas tecnologías es el tomate CENTA Cuscatlán CC, liberado por el CENTA a finales del 2017, el cual le permite al productor obtener semilla para las siguientes siembras, y puede ser sembrado a campo abierto como en invernaderos.

El técnico de la FAO, Raúl Cárcamo, señala que el desarrollo de “este proyecto ha sido muy satisfactorio porque las familias han sido bien receptivas en la adopción de tecnologías” que les ayuden a producir más sin dañar el medio ambiente.

Asimismo, reconoció la importancia de las instituciones en unir esfuerzos para el bien común de las familias productoras, pues en este proyecto, la FAO, junto al MAG, CENTA y la municipalidad de San Luis Talpa, están trabajando por una agricultura sostenible y limpia.

 

San Luis Talpa, La Paz, febrero de 2019

Unidad de Comunicaciones